domingo, 14 de diciembre de 2008


Te conseguí la luz del sol a medianoche Y el número después del infinito, E instalé la Osa Mayor en tu diadema Y tú seguías ahí como si nada; Endulcé el agua del mar para tu sed, Te alquilé un cuarto menguante de la luna, Y como buen perdedor busqué en la cama Las cosas que el amor no resolvía.

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